Ladyboy se posiciona en la escena barcelonesa como un proyecto con intensidad sonora.

Ladyboy se posiciona en la escena barcelonesa como un proyecto con intensidad sonora.

En ROOM by Acid Waffle lo vivimos desde el minuto uno: Ladyboy no es una banda que pase desapercibida. Llegaron al estudio con la misma actitud con la que pisan cualquier escenario barcelonés: energía directa, sonido áspero y un enfoque artístico que mezcla rock alternativo con una psicodelia bien afilada.

Su aparición en ROOM Episodio 1 fue la confirmación de que estamos ante uno de los proyectos emergentes más interesantes de la nueva ola rock de la ciudad.

Rock alternativo con identidad

Formados en enero de 2025, Ladyboy se presenta como un dúo —Gaspar Fuzz y Emma— que entiende el rock desde un lugar visceral.
En la escena local ya se les ha descrito como “agresivos, energéticos y cargados de psicodelia”, una definición que cobra sentido en cuanto se encienden los amplis.

En ROOM pudimos verlo de cerca: riffs envueltos en fuzz, voces tensas, líneas rítmicas que funcionan como latido y una densidad sonora que los diferencia dentro de un circuito saturado de propuestas.

La escena barcelonesa como terreno fértil

Barcelona es un punto de partida que les sienta perfecto.
La ciudad, con su tradición de salas alternativas, colectivos independientes y ciclos de música emergente, les ofrece un ecosistema ideal para crecer sin perder identidad. Ladyboy ya ha compartido cartel con proyectos del underground urbano y experimental local, posicionándose rápidamente en un lugar visible dentro del mapa alternativo.

La mezcla entre espacios íntimos y festivales de la ciudad les permite desarrollar un directo sólido, algo que en ROOM quedó clarísimo: su sonido funciona tanto en una sala pequeña como proyectado a gran escala.

Su paso por ROOM: crudo, intenso y prometedor

En su visita al estudio, Ladyboy mostró exactamente lo que los caracteriza: autenticidad sin filtros.
El registro que hicimos en ROOM Episodio 1 dejó una sensación clara: están construyendo algo con personalidad propia. No buscan encajar, buscan estallar.

La química entre ambos músicos es inmediata y el proyecto, pese a su corta vida, ya se siente maduro en intención. Desde el punto de vista técnico y artístico, grabar con ellos fue una experiencia directa, vibrante y llena de matices.

Lo que se viene

Aunque la banda es reciente, todo indica que su trayectoria irá en ascenso.
Entre lo que pudimos conversar y lo que están moviendo en la escena, se puede esperar:

-más fechas en Barcelona junto a otras bandas emergentes,

-la posibilidad de nuevos lanzamientos —singles, EPs o sesiones en vivo—,

-un crecimiento sostenido dentro del circuito alternativo y psicodélico de la ciudad.

Su sonido tiene carácter suficiente para atraer tanto a quienes aman el rock crudo como a quienes buscan propuestas más experimentales.

Una banda para seguir de cerca

Ladyboy es ese tipo de proyecto que, aun en sus primeros meses de vida, deja claro que tiene algo potente entre manos.
Su paso por ROOM fue una muestra honesta de su energía y un adelanto de lo que probablemente se convierta en una evolución marcada dentro de la escena rock barcelonesa.

En resumen: si te interesa la música alternativa con actitud, densidad y una estética sonora que no pide permiso, Ladyboy es un nombre que deberías empezar a tener en tu radar.

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